¿Qué no hace un padre por un hijo?

Rapa das Bestas 2017

¿Qué no hace un padre por un hijo?

¿En qué cualidad o característica reside la fortaleza de una fotografía? ¿En la temática? ¿En el color? ¿En el encuadre? ¿En la técnica utilizada? Quizá sea una mezcla de todas ellas, pero, en ocasiones, quizá sean también el azar, la casualidad y la oportunidad de un momento encontrado sin pretensiones. Al menos, eso es lo que pienso después de ver esta fotografía casualmente hecha con el móvil en la Rapa das Bestas de Sabucedo 2017, que he decidido titular “¿qué no hace un padre por un hijo?”. 

Parafraseando a Javier Cercas, voy a exponer la anatomía de este instante: mientras en un curro de Sabucedo lleno hasta la bandera más de 1.700 personas disfrutaban de la ancestral lucha cuerpo a cuerpo entre el hombre y el caballo, media docena de niños -literalmente “aguantados” por sus padres-, conseguían sobreponerse al varapalo del cartel de “entradas agotadas” para disfrutar del espectáculo en una indiscreta a la par que furtiva primera fila. Las caras de los sufridos progenitores, totalmente ajenos a lo que acontecía en el curro, lo dicen todo. 

Es cierto que la Rapa das Bestas de Sabucedo es una celebración con un enorme atractivo desde el punto de vista gráfico y audiovisual, que incluso ha reportado decenas de premios a profesionales de estos ámbitos y que es uno de los motivos por los cuales cada año se acercan a esta pequeña parroquia estradense multitud de fotógrafos y reporteros de diferentes nacionalidades en busca de la instantánea de su vida. También es cierto que, a pesar de ser una tradición centenaria, con un ritual muy acotado y definido, cada año surgen miradas diferentes y nuevas fotografías que no dejan de sorprendernos.

En cualquier caso, este año, para mí, la fotografía de esta Rapa 2017 estaba en el curro, pero no dentro. 

Alberto J. Rey